Serie de dibujos que evoca los cielos de las pinturas y litografías comisionadas por el gobierno de los Estados Unidos durante  la guerra con México (1846-1848). Desigual e inútil, abusiva, dicha guerra culminó con la pérdida de gran parte del territorio mexicano y con la producción, luego entonces, de la frontera entre estos dos países como la conocemos en la actualidad. 

(Aunque en realidad dicha frontera tuvo cambios importantes debido al Tratado de la Mesilla, a la disputa del Chamizal y a otros cambios del curso del río Bravo.)

En los años posteriores (1849-1857) a la guerra, tanto agrimensores como ingenieros se dedicaron a buscar coordenadas en el cielo, para trasladarlas a la tierra. A partir de ese momento el cielo quedó al servicio tanto de la técnica como del Estado. 

Estos dibujos, realizados con carbón y cenizas de ramas encontradas en ciudades fronterizas, son intervenidos con otros objetos encontrados en la misma zona (San Diego, Ciudad Juárez, Presidio, Ojinaga, Marfa), invocando así a los espectros de la guerra y de lo que en los Estados Unidos (1847-1859) se llamo “the boundary survey”.

Las estructuras de metal están diseñadas a partir de las medidas de los primeros mapas de México y los Estados Unidos recientemente reconfigurados por la anexión/pérdida del territorio. Dichos mapas, entre otros realizados por José Salazar Ylarregui, fueron aprobados en la ciudad de Washington (1849).






               
        
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